sábado, 29 de septiembre de 2018

Incineración.

Mi cuerpo decidió que al morir,
nos cremaremos;
pero ha apurado el proceso y ya ha encendido sus poros,
y sus órganos ya están en lenta ignición.
La culpa es tuya.
Haces a mi cuerpo tomar sus propias decisiones, saltándome.
Me carburas, sin contacto.
Cuando entro en tu órbita se acelera mi combustión interna;
tu gravedad es tan profunda,
que para evitar caer en tu horizonte de sucesos, debo frenar mi voluntad,
lo que, nuevamente, me quema.
Cuando tu atracción me derrote,
caeré en tu piel,
y me transformaré en una brasa incandescente, que flameará hasta convertirse en cenizas.
Así se cumplirá mi destino,
qué mi cuerpo escogió,
por tu culpa.