domingo, 3 de marzo de 2013

Si ahora la Muerte me alcanzara.

Si ahora la muerte me alcanzara
no quedaría nada,
no quedarían poemas malos
ni triunfos, ni fracasos.

No quedaría conocimiento alguno
ni siquiera de lo que,
se suponía,
era verdad.

No quedarían palabras,
ni siquiera aquellas que te dije una vez,
a orillas del mar.

No quedaría ni un mar,
ni un cristal,
ni un cangrejo azul.

No quedarían ni los amores
ni los odios.

No quedarían promesas incumplidas
ni tampoco lo que sí se alcanzó a cumplir.

Si ahora la muerte me alcanzara
no quedaría nada
ni luces,
ni colores.

No quedarían acordes rasguñados
ni rock&roll en mi guitarra.

No quedarían mujeres que aman
ni labios que esperan,
ni labios que modelan besos para amar.

No quedarían voces que juegan con discursos,
con tonos y pasiones.

No quedaría ninguna de las estériles alegrías,
ni siquiera melancolía alguna.

Si ahora la muerte me alcanzara
no quedaría nada,
sólo pequeños gusanos,
que vienen de pasada,
vienen y se van, y se van...
hasta el fondo de la noche.

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