tan recóndidamente guardado,
tan entrañablemente oculto,
tan odiosamente vedado,
tan fervientemente negado,
que descansa a eones de distancia,
en el más intrincado de los recovecos del más profundo y lejano de los fondos abismales,
protegido y encubierto por afilados corales,
de negras espinas.
Allí está, olvidado de la luz.

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